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¿Qué necesitamos?
- Materiales
- Boquilla inyectora de gasoil. - Electrodos de encendido.
- Herramientas
- Llaves fijas o inglesa. - Destornillador. - Cepillo o brocha. - Escobón de alambre.
Manos a la obra
Lo primero que tenemos que limpiar son los filtros del gasoil, ya que se suelen atorar de impurezas con bastante frecuencia. Siguiendo el recorrido de la tubería del gasoil desde el depósito hasta el quemador limpiaremos el prefiltro, filtro de línea y filtro de la bomba si lo tiene.
Algunos filtros disponen de separador de agua. No eches de nuevo el gasoil del filtro al depósito.
En un recipiente ponemos un poco de gasoil limpio y con una broca o pincel frotamos la maya de los filtros para quitar todas las partículas adheridas.
Destornillamos el quemador y lo sacamos de la caldera para limpiarlo con una brocha o cepillo. Si tenemos un aspirador es la mejor herramienta que podemos utilizar para sacar la suciedad de todos recovecos.
Seguimos desmontando y limpiando las piezas del quemador, con precaución de no cambiar los tornillos de reglaje de la antorcha o electrodos.
Localizamos la boquilla inyectora y los electrodos para limpiarlos con especial cuidado. Estos dos componentes se desgastan con el uso, por lo que se deben cambiar de vez en cuando. Cuando se deterioran, dan fallos de encendido.
Cuando se sustituya la boquilla será por otra del mismo número que estará grabado en el cuerpo de la boquilla.
También se debe limpiar en el fondo del quemador un pequeño círculo de cristal, detrás del cual está alojada la fotocélula que detecta la presencia de llama en el quemador.
Para terminar limpiamos con escobón de alambre y aspirador el interior de la caldera, chimenea y el serpentín del agua sanitaria caliente si lo tiene.